Este es un fragmento del libro “INCREMENTA TU IQ FINANCIERO: Sé más listo con tu dinero” escrito por Robert T. Kiyosaki.
La respuesta es NO. El dinero por sí mismo no enriquece. Todos conocemos gente que trabaja todos los días, gente que aunque trabaja por dinero y lo obtiene, no se hace más rica. Irónicamente, hay muchas personas que con cada dólar que ganan se endeudan más. Hemos escuchado historias sobre gente que ganó la lotería: ganadores instantáneos que se volvieron inmediatamente pobres de nuevo. También hemos oído historias sobre bienes raíces que son rematados. En lugar de ayudar a quienes los poseen para que obtengan más dinero o seguridad financiera, los bienes raíces los sacan de sus hogares y los llevan al albergue de los necesitados. Muchos conocemos a personas que perdieron dinero al invertirlo en la bolsa de valores; tal vez tú eres una de ellas. Inclusive la inversión en oro, el único dinero real del mundo, puede resultar costosa para el inversionista.
Mi primera inversión real como adulto fue en oro; empecé a invertir en ese metal antes de hacerlo en bienes raíces. En 1972, a la edad de 25 años, comencé a comprar monedas de oro cuando una onza costaba aproximadamente 70 dólares. En 1980, el valor del oro se acercaba a los 800 dólares la onza. Se desató la locura y la avaricia venció a la cautela. Corrían los rumores de que el metal subiría a 2,500 dólares la onza, por lo que los inversionistas apilaron oro; lo compraban a pesar de no haberlo hecho nunca antes. En lugar de vender alguna de mis monedas y obtener ganancias, esperé, creyendo que el valor del oro remontaría. Vendí mi última moneda un año después, cuando ese metal costaba menos de 500 dólares la onza. Desde 1980 pude ver cómo disminuía su valor cada vez más, hasta que finalmente llegó al fondo, a un precio de 250 dólares en 1999.
A pesar de que no obtuve mucho dinero, gracias a esa experiencia con el oro aprendí lecciones invaluables. El oro es considerado el dinero más real que existe, así que cuando descubrí que aun invirtiendo en él podía perder, supe que, en sí mismo, el metal no era lo valioso, si no la información. Lo que finalmente convierte a una persona en rica o pobre es la información relacionada con un activo. Dicho de otra forma: lo que enriquece a una persona no son los bienes raíces, las acciones, los fondos de inversión, los negocios o el dinero. Lo que en realidad enriquece es la información, el conocimiento, la sabiduría, saber cómo hacer las cosas, es decir, la INTELIGENCIA FINANCIERA.
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